El día no acompañó, pero al menos yo disfruté un montón. Nos acercamos hasta Ponga, impresionante concejo que nunca deja de sorprender. La idea era subir a Ventaniella, a la majada La Salguerosa y pasar al puerto Ventaniella y a la majada de El Xerru por debajo de Los Llobiles. La lluvia nos acompañó durante todo el día (hermosísima mojadura...) pero lo más molesto fue el fuerte viento que, del sur, azotó continuamente.
Ermita de Ventaniella Desde la Venta y la ermita de Ventaniella tomamos una pista que, al poco tiempo, se convierte en camino que se interna en el monte La Salguerosa. El paseo por el bosque es de lo más agradable y entretenido. Subidas, bajadas, zonas en las que desaparece el camino y avanzas sin aparente rumbo... Poco antes de llegar a la majada tenemos la suerte de escuchar la berrea. Los venados están en celo y se dejan sentir con fuerza desde la lejanía.
Por el monte La Salguerosa
Ya en la majada (con todas las cabañas excepto una , arruinadas) el viento se hace más molesto y la lluvia se intensifica, de manera que decido dejar para mejor ocasión subir a Los Llobiles.
Majada la Salguerosa La única manera de refugiarnos un poco es volver al bosque así que nos ponemos a ello. Esta vez cruzamos el arroyo de Ventaniella y, en dirección Este, nos dirigimos a la majada de El Xerru a través del bosque que tapiza la parte baja de la ladera de la Sierra de Los Llobiles. 
Los Llobiles
Desde la Salguerosa también se puede acceder cómodamente a la zona de Tarna a través del collado Cotalbo y las laderas del Abedular. Habrá que dejarse caer por esa zona más adelante. En algunas zonas el camino está muy cerrado de maleza y monte bajo, alternando con algunos claros. Precisamente en una de estas zonas más despejadas, pudimos observar a un par de corzos pastando tranquilamente que, a pesar de habernos visto, dejaron que me acercara unos cuantos metros. Eso sí, no lo suficiente como para hacerles una foto decente...
Vista hacia el norte: El Recuencu
Proseguimos el camino hasta la siguiente majada, para sacar los bocatas y demás viandas a la sombra de las Castellanas Cimeras. 
Castellanas Cimeras
Por suerte encontramos varias cabañas abiertas y, más o menos nos acomodamos dentro de una para comer. Es de agradecer que los propietarios las dejen abiertas, en días como hoy es una bendición poder cobijarse un rato y quitarse la ropa mojada.

El Xerru
A partir de aquí poco que contar, cogemos el camino que baja del cercano puerto de Ventaniella (con empedrado en algunas zonas) y nos acercamos a la venta del mismo nombre, donde nos tomamos un café que sabe a gloria! Un rato de charla, entramos en calor y vuelta al camino. En poco más de un cuarto de hora llegamos a los coches, aparcados en Los Cotiones.